Restauración de pintura mural del s.XVII - XVIII

lunes, junio 23, 2014

Buenos días!!


                   ¿Con ganas para afrontar una semana más?Espero que hayáis recargado pilas, aunque seguro que estaréis todavía con la cabeza puesta en el domingo...jeje. A mí, más que nunca, se me ha pasado en un plis, pero ya toca seguir dibujando para terminar proyectos y empezar otros nuevos.

               Hoy nos vamos a centrar en un nuevo post sobre restauración de pintura mural. Os voy a mostrar más imágenes de este enigmático lugar del centro de Andalucía. El Convento de la Magdalena de Antequera (Málaga),  donde se encuentran unas grisallas de gran calidad del s. XVII- XVIII que asombran a todo el que las contempla. 

                  Los que me seguís normalmente, ya conoceréis este lugar porque os  lo he mostrado en anteriores posts, ya que por la gran cantidad de imágenes que tengo, era imposible enseñároslas en una sola entrada. Así que, para los que seáis nuevos por aquí o para recordarlo simplemente, os dejo bien agrupaditas todas las publicaciones anteriores sobre la restauración de pintura mural de este convento tan especial.



                  Nadie se imaginaba que aquí se escondía  un ciclo pictórico en grisalla de esta calidad, bajo innumerables capas de cal y que decora todas las paredes y bóvedas de las galerías del claustro,  las habitaciones que se encuentran en los ángulos y el refectorio.  Ya he comentado en anteriores posts, que la única pintura a color que allí hay no es una restauración, si no , una nueva pintura que realizamos. Podéis visitarla: "Copia de pintura mural"

                Esta entrada se centra en el proceso de limpieza y reintegración de las pinturas murales. Y nos situaremos en un nuevo espacio, la antesala a la iglesia.

           Estas pinturas se encuentran entre el claustro y el refectorio. Es una zona de paso, que también da acceso a las plantas superiores.
Esta imagen forma parte de una bella greca de hojarasca y caritas de angelitos, que tanto habitan por este lugar. Así es exactamente como queda la pintura una vez eliminadas las capas de cal que la ocultaban.


           Restos de pintura de uno de los querubines que conforman las cartelas que decoran las paredes, entre roleos y motivos entrelazados. Se puede observar la calidad del trazo de esta joya artística, a pesar de la cantidad de polvo que todavía tiene sin limpiar.


          Me encuentro en el arco que separa el claustro de la antesala a la iglesia. Si la gente alucina cuando contempla estas pinturas murales,  os imaginaréis lo que podía sentir yo al ir descubriéndolas poco a poco, eliminando de su superficie las capas de cal utilizando solamente un bisturí. Pinturas que llevaban ocultas muchísimos años y que por fin iban a ver la luz, y yo las estaba viendo la primera!!

          Este proceso de limpieza es de suma importancia, ya que hay que evitar perder pintura original, por lo que en algunas zonas, fue un trabajo lento y muy delicado, ya que ésta se encontraba muy adherida a la pintura.

        Debajo se encontraba una de las muchas cartelas que hay repartidas por todo el convento, en castellano antiguo y con letras hechas perfectamente a plantilla.

Sin duda, lo más sorprendente de todo el ciclo pictórico. Unas figuras humanas realizadas con lacería, que no se sabe bien con exactitud su significado y la relación que tiene con la iconografía del resto de las pinturas. Sorprende su buen estado de conservación.


En esta fotografía podéis ver una imagen más general, donde se ve la figura anterior, una cartela  con el texto casi desaparecido y la greca que se encuentra junto al techo, cuyas pérdidas se deben a la humedad.


           La lacería que decora los arcos y algunas cartelas es genial!!Sus tonos negros y grises se han conservado en algunas zonas estupendamente, lo que aporta muchísima información a la hora de hacer los colores necesarios para su reintegración.

              Pues bien, una vez todo bien limpito y consolidado, el paso siguiente es la reintegración,es decir, completar el volumen y el dibujo que le falta. 

Para ello se utilizó los pigmentos al silicato para interior y lápices acuarelables, utilizando la técnica del rigattino.
Y ustedes os preguntaréis, ¿cómo se completa lo que falta de un dibujo, si está perdido?
Pues gracias a que los dibujos son repetitivos y simétricos  se pueden sacar plantillas y completar lo que falta. Y sabiendo interpretar los restos de pintura que queden, claro está.
En caso de no tener información para ello, queda totalmente prohibido inventar nada, ok?

            Aquí se puede ver una zona de una cartela con el dibujo completado. Podemos ver restos de pintura original, el dibujo a lápiz y una zona donde se pueden distinguir las líneas verticales o rigattino con el que se reintegra. 
          Como ya he dicho en anteriores publicaciones sobre restauración, estas técnicas de rigattino, trateggio o punttinato se utilizan para poder distinguir siempre lo original de lo restaurado...así no hay lugar para la falsificación. Son reglas indispensables que hay que cumplir, (criterios de restauración) y con las que hay que defender que no "todo aquel que le guste pintar, puede en un momento determinado, coger óleo o cualquier cosa y pretender hacer una recreación de lo que allí había", seguramente, recordaréis algunos ejemplos que ya se han hecho famosos gracias a meter la pata...

        Por eso yo, quiero que estéis bien informados y cuando visitéis lugares como éste sepáis entender mejor todo lo que engloba una restauración. Sólo con el conocimiento lograremos dar el valor y el respeto que se merece al arte y a los artistas, ¿verdad?. Seguro que a vosotros también os pasa algo parecido con vuestra profesión... 

Un saludo grande a todos y feliz semana!!


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