Grisallas del antiguo Convento de la Magdalena de Antequera

martes, abril 08, 2014

Buenas tardes!

              Hoy tenemos una nueva publicación sobre conservación y restauración de pintura mural del Convento de la Magdalena de Antequera , (Málaga). Este lugar es una joya artística, en la cual tuve el placer de  trabajar durante dos años en diferentes periodos de tiempo.

              El antiguo convento de los frailes franciscanos alcantarinos de Santa María Magdalena, construido extramuros de la ciudad de Antequera a finales del s. XVII, escondía bajo innumerables capas de cal un ciclo pictórico en grisalla que decora todas las paredes y bóvedas de las galerías del claustro,  las habitaciones que se encuentran en los ángulos y el refectorio.

           Pues bien, hoy os voy a mostrar una serie de imágenes de la restauración de una antesala a dicho claustro, lo que hoy en día es la recepción del hotel en el que fue rehabilitado.  Como dije en anteriores entradas en las que hablaba de la restauración de este magnífico lugar, las pinturas están realizadas al temple, y destacan por la calidad de su ejecución, a pesar de los materiales económicos con los que fueron hechas, ya que se ajustaba al espíritu de pobreza franciscana. Austero en cuanto a técnica, pero muy rico en composición y contenido simbólico.
           Si queréis recordar las anteriores publicaciones sobre la restauración de este lugar, pinchar en los siguientes enlaces:


       

En esta imagen se puede observar el mal estado de conservación en el que se encontraban las pinturas, con innumerables grietas y desplazamientos del soporte que tuvieron que ser consolidadas en su totalidad antes de comenzar con el proceso de limpieza y reintegración.


En este espacio, el proceso de limpieza fue un trabajo muy delicado, puesto que la pintura original se encontraba muy adherida a la cal que la cubría y hay que evitar perderla.
Compuesto por varias cartelas escritas con letras hechas con plantilla, rodeadas de una exuberancia de roleos y motivos entrelazados.

La estancia, está rodeada en su parte superior por una bella greca de hojarasca, que enfatiza el volumen por medio de luces y sombras.
En este momento, me encuentro reintegrando con lápiz acuarelable, con la técnica de rigattino. Una vez pasada la plantilla del dibujo, previamente ejecutada gracias a los motivos repetitivos que la conforman.

En esta imagen se puede ver el cambio significativo del proceso de reintegración.  En la parte de la derecha se observa el dibujo de la greca una vez reintegrado y en la parte de la derecha, sin reintegrar, sólo con el perfil del dibujo .

En esta imagen observamos el centro de la estancia, la que da paso al claustro con un arco cuyo intradós está también pintado en grisalla. Compuesto por un medallón en la clave con roleos y querubines y en las jambas, dos cartelas rodeados de rosas, crisantemos y demás flores, con unos versos con perfectas letras incisas hechas con plantilla.



En esta imagen se puede apreciar el rigattino .

Uno de los detalles decorativos que acompañan las cartelas: flores, frutas y aves.

Y para finalizar, un detalle de las hojarascas y flores que rodean las cartelas.
Con unas bellas palabras de Pedro Espinosa de una de sus obras en prosa más importantes, me despido:

" Pégueseme la voz a la garganta, sacro desierto mío de la Magdalena,
si no te pusiere siempre por principio de mis alegrías. Primero que te
olvide, volverán los ríos a sus fuentes y andarán por los montes los
delfines; y así, mientras los pasos te encamino, te envío los cuidados,
contento con amar más que con merecer, pues con la fe no puede ausencia,
que esta no lo es sino hay olvido...
Pedro Espinosa, Panegírico a Antequera (1626)


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